Pasarela peatonal de conexión Aranzadi - Rochapea + Casetas de aperos
2014 - 2014
Ubicación
Pamplona (Navarra). España
Cliente
Ayuntamiento de Pamplona
Autor fotografía / infografía
Play - Time
Premios
Concurso. 4º Premio.

PASARELA

La Pasarela tiene una planta en forma de V (boomerang) que resuelve, de una manera sencilla, la conexión entre las dos márgenes del río.
Entre los dos accesos (Calle Errotazar y Parque de Aranzadi) existe un desnivel de 2,72 m, altura que el proyecto salva mediante una rampa del 4% en el lado que discurre, paralelo al río, en la zona del Parque y con una pendiente aún más suave del 2% en el cruce sobre el cauce. Estas reducidas pendientes aseguran un uso cómodo y fácil para cualquier tipo de usuarios.
La pasarela proyectada tiene dos tramos. El primero, depositado sobre la ribera del parque y cuya misión es subir/bajar la diferencia de altura entre las márgenes, y el segundo que salva una luz libre de 50 m sobre el río. Ambos tienen una anchura de 3,00 m y un canto de tan solo 24 cm.+ 6 cm, incluido el pavimento. El ángulo que los une se curva para posibilitar el giro de las bicicletas sin necesidad de tener que desmontar de las mismas.
El primer tramo arranca de la Plaza de los Manzanos y el segundo se entrega en la prolongación de la Calle Errotazar, frente al Museo de Educación Ambiental, Monasterio Viejo de San Pedro.
La estructura de la Pasarela se resuelve mediante una banda tesa, estructura que utilizando el esquema de puente colgante, unifica cable y plataforma.
Esta solución estructural resuelve perfectamente el respeto al Parque ya que evita cualquier intervención agresiva sobre el mismo, pudiendo actuar totalmente desde fuera del río y minimizando las afecciones al corte de alguna rama y a la posible caída de tierras y piedras en los caminos y suelos sobre los que se actúa. Además, dicha estructura consigue una gran esbeltez y permite una prefabricación completa del tablero con la disminución de costes que ello implica.

 

CASETAS DE APEROS

El proyecto se completa con dos edificios de planta baja que resuelven el almacenaje de los aperos necesarios para el cultivo de los huertos. Estas construcciones intentan aunar una imagen tradicional con otra más moderna,  poniendo un especial acento en la sostenibilidad y la ecología.
Los edificios propuestos recuerdan las volumetrías de los semilleros e invernaderos de las zonas de cultivo, naves alargadas con cubiertas curvadas que contienen los pequeños almacenes particulares de cada usuario.
Los cubículos se alinean perimetralmente a lo largo de las dos fachadas longitudinales por lo que las circulaciones o pasillos de acceso se plantean exteriores. Dichos corredores se delimitan mediante una envoltura vegetal consistente en una ligera malla metálica que sirve de soporte a las enredaderas que formalizarán sus cambiantes fachadas. Esta segunda envoltura sirve, además, como sistema antivandálico y de seguridad ya que garantiza una protección adicional a las cabinas.
Estas construcciones serán de baja tecnificación, estarán basadas en un sistema prefabricado y modulable y deberán conseguir una alta eficiencia ambiental a base de estrategias de aprovechamiento energético.